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lunes, 31 de marzo de 2014
125 aniversario de la Torre Eiffel
Veintiún salvas de cañón retumban en el cielo París cuando Gustav
Eiffel iza la bandera tricolor en la torre de metal que todavía no
lleva su nombre. Era domingo ese 31 de marzo de 1889 y a las 13:30 un
grupo de invitados ilustres, entre los que se encuentra el presidente de
la República, Sadi Carnot, acaba de subir los 1.710 escalones que llevan al tercer piso para inaugurar la torre, que es ese momento es la más alta del mundo.
Las medidas de la "dama de hierro" son revolucionarias para la época. Tiene una altura de 312 metros (hoy llega a 324 si se incluyen las antenas) y pesa más de 10.100 toneladas.
Pero para llegar hasta allí Eiffel ha pasado un verdadero calvario. El autor de Bel-Ami, Guy de Maupassant, habla de ?una pirámide de escalones de hierro, un esqueleto desgraciado". Junto a su amigo Alexandre Dumas y otros muchos intelectuales y artistas de la época firman un manifiesto contra la torre "monstruosa" que provocará un "ridículo vertiginoso".
Eiffel había pensado desde el principio en que fuera una estación de telegrafía. Los militares comprobaron su importancia estratégica durante las dos guerras mundiales. Cuando se inventó la televisión, se colocó allí la primera antena.
Durante la ocupación de Francia por los Nazis, Hitler tuvo también la idea de desmontarla y utilizar su hierro para la industria de armamento. Cuando en el verano de 1944, los nazis ponen pies en polvorosa ante la entrada del ejército americano, Hitler exige a sus generales que vuelen todas las insignias arquitectónicas de la ciudad y los puentes del Sena. También la torre Eiffel. Pero el general alemán Dietrich von Choltitz desobedece las órdenes de Berlín. Una película de Schlöndorff sobre estas jornadas dramáticas de París (Diplomacia) está en estos momentos en cartelera en Francia.
Eiffel había pensado desde el principio en que fuera una estación de telegrafía. Los militares comprobaron su importancia estratégica durante las dos guerras mundiales. Cuando se inventó la televisión, se colocó allí la primera antena.
Durante la ocupación de Francia por los Nazis, Hitler tuvo también la idea de desmontarla y utilizar su hierro para la industria de armamento. Cuando en el verano de 1944, los nazis ponen pies en polvorosa ante la entrada del ejército americano, Hitler exige a sus generales que vuelen todas las insignias arquitectónicas de la ciudad y los puentes del Sena. También la torre Eiffel. Pero el general alemán Dietrich von Choltitz desobedece las órdenes de Berlín. Una película de Schlöndorff sobre estas jornadas dramáticas de París (Diplomacia) está en estos momentos en cartelera en Francia.

Las medidas de la "dama de hierro" son revolucionarias para la época. Tiene una altura de 312 metros (hoy llega a 324 si se incluyen las antenas) y pesa más de 10.100 toneladas.
Pero para llegar hasta allí Eiffel ha pasado un verdadero calvario. El autor de Bel-Ami, Guy de Maupassant, habla de ?una pirámide de escalones de hierro, un esqueleto desgraciado". Junto a su amigo Alexandre Dumas y otros muchos intelectuales y artistas de la época firman un manifiesto contra la torre "monstruosa" que provocará un "ridículo vertiginoso".
Eiffel había pensado desde el principio en que fuera una estación de telegrafía. Los militares comprobaron su importancia estratégica durante las dos guerras mundiales. Cuando se inventó la televisión, se colocó allí la primera antena.
Durante la ocupación de Francia por los Nazis, Hitler tuvo también la idea de desmontarla y utilizar su hierro para la industria de armamento. Cuando en el verano de 1944, los nazis ponen pies en polvorosa ante la entrada del ejército americano, Hitler exige a sus generales que vuelen todas las insignias arquitectónicas de la ciudad y los puentes del Sena. También la torre Eiffel. Pero el general alemán Dietrich von Choltitz desobedece las órdenes de Berlín. Una película de Schlöndorff sobre estas jornadas dramáticas de París (Diplomacia) está en estos momentos en cartelera en Francia.
Eiffel había pensado desde el principio en que fuera una estación de telegrafía. Los militares comprobaron su importancia estratégica durante las dos guerras mundiales. Cuando se inventó la televisión, se colocó allí la primera antena.
Durante la ocupación de Francia por los Nazis, Hitler tuvo también la idea de desmontarla y utilizar su hierro para la industria de armamento. Cuando en el verano de 1944, los nazis ponen pies en polvorosa ante la entrada del ejército americano, Hitler exige a sus generales que vuelen todas las insignias arquitectónicas de la ciudad y los puentes del Sena. También la torre Eiffel. Pero el general alemán Dietrich von Choltitz desobedece las órdenes de Berlín. Una película de Schlöndorff sobre estas jornadas dramáticas de París (Diplomacia) está en estos momentos en cartelera en Francia.
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